Foto: Prensa Real Esppor
Noel Sanvicente nació en San Félix, Estado Bolívar el 21 de diciembre de 1964. Como futbolista jugó en Mineros de Guayana, Marítimo de Venezuela, Minerven y Caracas FC. Se retiró en el rojo capitalino gracias a una lesión de rodilla. En 1998 comenzó su carrera como entrenador en el filial del Caracas. En el 2002 tomó las riendas del primer equipo, de allí en adelante el club vivió la mejor etapa de su historia.
Chita consiguió cinco estrellas (2002/03, 2003/04, 2005/06, 2006/07 y 2008/09), una Copa Venezuela y el torneo apertura del 2009. Además de los subcampeonatos de las temporadas 2004/05 y 2007/08. Más allá de todos los títulos que consiguió, dejó una estructura sólida y un sistema de categorías inferiores que ha formado gran cantidad de jugadores, que no solo ha surtido al equipo grande, también a las selecciones nacionales.
El Caracas es de los pocos equipos en Venezuela (por no decir el único) que se comporta como un club europeo, simplemente por tener una sede propia, pagar la nómina a tiempo, poseer instalaciones de primer nivel, categorías menores en todos los niveles, ojeadores, entre otras cosas. Los principales responsables de todo esto fueron Sanvicente y el Dr. Guillermo Valentiner.
En el 2010 Chita renunció a su puesto en el Rojo por los resultados obtenidos en la Copa Libertadores. En ese mismo año llegó al Real Esppor, una de las cosas que hizo que se fuera al club “merengue” fue un proyecto con sede propia, con categorías inferiores, etc. Por razones extradeportivas dejó el cargo y todo lo mencionado anteriormente está en veremos. Es una lástima, porque venían trabajando bien y consiguiendo resultados interesantes.
Hace poco el DT guayanés recibió una oferta para dirigir al Táchira, la rechazó. Según palabras del propio Sanvicente porque el conjunto aurinegro pedía resultados inmediatos, a él le interesaba un proyecto a largo plazo.
El fútbol no se trata solo de ganar trofeos sino también de tener estructuras, sede propia, categorías inferiores y que no solo se trabaje el equipo de primera, no todo es chequera. Deben buscar la manera de permanecer en el tiempo, de dejar un legado y una filosofía implantada. Eso no se logra de la noche a la mañana, es un trabajo de muchos años.
El Dr. Valentiner, que Dios lo tenga en su gloria, luchó mucho por eso y hoy podemos ver su legado. Chita fue su compañero de viaje por años. Si la mayoría los dirigentes y entrenadores del fútbol venezolano pensaran como ellos dos, la historia de nuestro balompié fuera muy distinta.
