La destacada jugadora de baloncesto venezolana, Roselis Silva, con una admirable trayectoria en ligas de primer nivel y en la selección nacional de Venezuela, alterna su carrera como jugadora profesional con el compromiso de formar nuevos talentos en Venezuela. Durante ocho meses al año reside en Europa, y aprovecha el verano para enfocarse en el desarrollo y capacitación de jóvenes jugadores en su país.
Silva ha decidido impulsar el baloncesto formativo en Venezuela, a través de una nueva serie de programas de desarrollo deportivo. Gracias a ‘Training Camps’, ‘Basket Clinics’ y ‘Basket Camps’, Silva busca compartir la experiencia y el conocimiento adquiridos a lo largo de su carrera para formar a futuros talentos dentro y fuera de la cancha.
La criolla, quien cuenta con 10 años de experiencia en la Liga Femenina Endesa y se ha destacado como líder en asistencias en México (2023) y en robos en España (2016, 2019, 2020, 2021), creó estos programas tras notar una deficiencia en el entrenamiento local.
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Dejar huella, un legado en Venezuela
«A través de la experiencia que he obtenido en el baloncesto, tanto dentro como fuera del país, simplemente quiero dejar un legado en mi tierra. Mi objetivo es compartir ese aprendizaje de lo que es ser un atleta de alto rendimiento y transmitirlo a las nuevas generaciones» explica la atleta. Por esta razón, su iniciativa busca aportar al baloncesto venezolano y seguir apostando por la formación de calidad que, según ella, es necesaria para que los atletas se desarrollen de la mejor manera.
Los programas están diseñados para diferentes edades y niveles de habilidad. Los ‘Training Camps’ ofrecen entrenamientos personalizados e intensivos, con un máximo de 15 participantes para el nivel de iniciación (8-12 años) y hasta 8 jugadores para el nivel élite, enfocado en el desarrollo de futuros profesionales.
Por su parte, el ‘Basket Clinic’ es una oportunidad dirigido a jóvenes de 12 a 18 años, que incluye entrenamiento técnico-táctico, mini partidos y charlas. Para una experiencia más completa, los ‘Basket Camps’ son campamentos de inmersión con el objetivo de ofrecer tecnificación de alto nivel.
Más allá de la técnica, Silva subraya que el baloncesto es una herramienta de formación integral. «Yo uso el baloncesto como una herramienta para salir adelante», afirma, destacando cómo este deporte le brindó la oportunidad de obtener becas deportivas y académicas en Estados Unidos. Para ella, el baloncesto va más allá de la cancha y sirve para inculcar valores como el compañerismo, el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo en equipo, que son fundamentales para la vida.
Inspirar a los más pequeños
Silva aspira a ser un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones. Su mensaje es claro y motivador: «Que esos niños y niñas se pueden inspirar a través del baloncesto y que cuando vean mi historia puedan decir: ‘si ella pudo, yo también puedo'». Con sus programas, Roselis Silva no busca solo formar jugadores talentosos, sino también personas integrales.
«Sueño con formar jugadores dentro y fuera de la cancha, jugadores que sean muy buenos jugando baloncesto, pero que sean excelentes personas, futuros ingenieros, futuros doctores, futuros periodistas», concluye. Su meta es ayudar a que una generación transforme su vida a través del baloncesto, demostrando que con trabajo y dedicación, los sueños se pueden alcanzar.
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